Bendición de las mascotas
- Saint Henry
- 9 jul 2025
- 2 Min. de lectura

La parroquia de San Henry celebró con la comunidad un evento conmovedor conocido como la bendición de las mascotas. Esta tradición anual congrega a un grupo diverso de dueños de mascotas y amantes de los animales de todos los rincones de nuestra vibrante comunidad. En este día tan especial, miembros de nuestra comunidad acudieron para que sus queridas mascotas fueran bendecidas, trayendo consigo una variedad de animales, incluyendo perros, gatos, pájaros e incluso algunas mascotas únicas.
El aire se llenó de emoción y alegría mientras las familias se reunían en el atrio de la iglesia, cada mascota adornada con coloridos collares o accesorios festivos, lista para recibir las bendiciones de San Henry. La ceremonia comenzó con una oración de apertura, dirigida por el Padre Warren, quien enfatizó la importancia de los animales en nuestras vidas y el amor incondicional que nos brindan. Habló sobre el vínculo entre los humanos y sus mascotas, destacando cómo estas criaturas a menudo se convierten en miembros queridos de nuestras familias. Mientras el sol brillaba intensamente, los miembros de la comunidad escucharon atentamente, asintiendo con la cabeza, mientras reflexionaban sobre la alegría que sus mascotas traen a sus vidas diarias.
Cuando comenzó la bendición, cada mascota fue llevada individualmente, donde el Padre Warren roció agua bendita y ofreció unas amables palabras de bendición para cada animal. Las mascotas, muchas de las cuales parecían percibir la naturaleza especial de la ocasión, se sentaron pacientemente o movieron sus colas con anticipación. Los dueños irradiaban orgullo, capturando el momento con fotografías para atesorar en los años venideros.
El evento no fue solo una reunión espiritual, sino también una celebración de la compañía y la lealtad que brindan las mascotas. Este tiempo permitió socializar y compartir historias sobre sus mascotas, fomentando un sentido de comunidad y conexión entre los participantes. Los niños jugaron con los animales, las risas llenaron el aire y la atmósfera fue de calidez y camaradería. La bendición de las mascotas en San Enrique fue más que una ceremonia religiosa; fue una ocasión gozosa que reforzó los lazos de la comunidad y el amor que compartimos por nuestros amigos peludos, emplumados y escamosos.








































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