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Adoracion primer Jueves del mes

  • Foto del escritor: Saint Henry
    Saint Henry
  • 11 jul 2025
  • 2 Min. de lectura

The Most Holy Sacrament
The Most Holy Sacrament

El jueves 5 de junio, la vibrante y unida comunidad de Saint Henry se reunió para celebrar el primer jueves del mes después de la Misa de las 7 PM. Esta ocasión no fue una reunión cualquiera; fue una experiencia verdaderamente mágica y sagrada que resonó profundamente en todos los presentes, guiados por el compasivo e inspirador Padre Warren. La atmósfera estaba cargada de reverencia y unidad mientras la congregación se unía en fe y compañerismo.

La noche se complementó bellamente con las encantadoras melodías de un talentoso guitarrista y cantante, cuya conmovedora música llenó el aire y proporcionó un telón de fondo perfecto para las reflexiones espirituales de la noche. Las notas danzaron por la iglesia, envolviendo a los asistentes en un cálido abrazo y realzando el ambiente sagrado de la noche. Mientras sonaba la música, muchas personas se emocionaron hasta las lágrimas, sus emociones afloraron al conectarse con lo divino y entre sí de una manera profunda.

Durante toda la noche, las personas se acercaron al altar con sinceras intenciones, buscando consuelo, guía y fortaleza a través de la oración. La imagen de los miembros de la comunidad arrodillados en devoción, con la cabeza inclinada con humildad, creó un poderoso testimonio visual de la fe que los une. Fue un momento de vulnerabilidad colectiva, donde las personas compartieron sus cargas y esperanzas, creando un ambiente de apoyo y amor que era palpable en el aire.

Cuando la noche llegaba a su fin, el Padre Warren se dirigió a la congregación con calidez y sinceridad. Impartió una bendición muy especial para todos los participantes, un momento que se sintió como un suave abrazo de lo divino. Sus palabras estaban llenas de aliento y esperanza, recordando a todos la fuerza que se encuentra en la comunidad y la fe. La bendición sirvió como un recordatorio de la importancia de llevar el espíritu de la noche a sus vidas diarias, animando a cada persona a encarnar el amor y la compasión que experimentaron esa noche.

A medida que los asistentes comenzaron a dispersarse, hubo una persistente sensación de alegría y plenitud entre ellos, una comprensión compartida de que no solo se habían unido como comunidad, sino que también habían profundizado sus conexiones espirituales. La celebración de ese primer jueves del mes se convirtió en un recuerdo preciado, un punto culminante en la vida de quienes participaron y un recordatorio del poder de la fe y la comunidad en su vida cotidiana.



 
 
 

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